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Instrumenta  lexicografica  latina  artium

Historial y perfil investigador del Equipo

Nuestro Equipo dedicó sus primeros esfuerzos al estudio de la enseñanza de la Gramática y las lenguas en el mundo romano. Uno de los principales resultados fue la publicación del volumen titulado Historia y métodos en la enseñanza de las lenguas clásicas (Vitoria-Gasteiz, Universidad del País Vasco/EHU, 1996).


En un segunda etapa (1997-2003) el Equipo trabajó de manera prioritaria en la elaboración de las Concordancias e Índices de la obras completas de Prisciano, el gramático latino más importante de todos los tiempos, tanto por la extensión como por la relevancia de su producción. A pesar de ello, no existía ningún instrumento lexicográfico de este tipo que ayudara al estudio sistemático y al análisis pormenorizado de su obra.

Nuestro trabajo se llevó a efecto en tres etapas diferentes:
  - Priscianus minor (libros XVII-XVIII de Insitutio grammaticae), son los textos que más interés tienen desde el punto de vista de la sintaxis.
  - Priscianus maior (libros I-XVI de Insitutio grammaticae).
  - obras menores de Prisciano, tanto propias como atribuidas.


Desde el punto de vista técnico tales concordancias presentaban varios problemas. El más complejo era el que generaba la gran cantidad de texto griego que encontramos en la obra de Prisciano, no sólo porque aparece en muchos lugares, sino porque a veces hay párrafos en griego de una extensión considerable. Por lo tanto, unas concordancias que quisieran dar una solución verdaderamente eficaz a este condicionante tenían que buscar la forma de armonizar e integrar en una misma línea texto escrito en ambas lenguas, respetando la forma e idiosincrasia de los alfabetos y ortografías respectivos.

Creemos que uno de los méritos más importantes de dicho trabajo es que éstas han sido las primeras concordancias en las que tal integración se aplicaba de forma masiva. Podemos decir, que el resultado final no consiste simplemente en unas concordancias, sino en una doble concordancia (junto con sus respectivos Índices), una de las palabras latinas y otra de las griegas, y en ambos casos con la presentación integrada, según corresponda, de los respectivos alfabetos.
De esta manera, solventados los aludidos problemas, las concordancias prestaban una importante utilidad al investigador.

Dichas Concordancias e Índices fueron publicados por la editorial Olms en ocho tomos de unas 500 páginas cada uno (Hildesheim, I-II: 1999; III-VI: 2001; VII-VIII: 2003).


A partir del año 2004 el Equipo decidió dar un salto de calidad en lo que hace a los métodos y objetivos de sus investigaciones, y se planteó elaborar un Diccionario de términos gramaticales (y retóricos) latinos a partir de los textos que ofrece la tratadística gramatical y retórica de la Antigüedad.
Con ello se pretende llenar el vacío que existe en este campo, dado que los instrumentos lexicográficos de que disponíamos al respecto o bien eran muy antiguos, y generalmente de carácter parcial, o bien  los que son más modernos resultaban insuficientes.


El interés de los estudiosos modernos por el léxico especializado en latín empezó ya en las primeras décadas del siglo XX. Sin embargo, el tratamiento sistemático de los términos científico-técnicos tanto desde el punto de vista teórico como práctico tardó más de medio siglo en alcanzar un cierto grado de desarrollo, porque no disponían de instrumentos necesarios para progresar de forma adecuada. La llegada de las modernas tecnologías electrónicas para el tratamiento masivo de la información, así como el desarrollo teórico de una ciencia cognitiva de la comunicación han proporcionado a los investigadores los medios para elaborar potentes instrumentos lexicográficos, los cuales son capaces de dar satisfacción en buena medida a las necesidades que exige el gran desarrollo alcanzado por la investigación en las últimas décadas en todos los campos de la ciencia.


Es posible afirmar que ha aumentado la publicación de diccionarios especializados de carácter científico-técnico, tanto monolingües como plurilingües. Tal circunstancia responde a la conjunción de dos fenómenos: al considerable desarrollo de la producción científica en todos los campos, y al creciente número de personas interesadas y/o afectadas por los avances de la investigación.

A su vez, los estudiosos de la lexicografía y de la terminología también han prestado más atención a dicho fenómeno y han tratado de elaborar un corpus teórico que explicara la esencia y función del léxico especializado dentro de una teoría lingüística. No obstante, este tipo de planteamientos no suele ir acompañado de un práctica concreta que corrobore el alcance real de las tesis defendidas.

En realidad, si tenemos presente que, como señala Gloria Guerrero Ramos (“La terminología y los lenguajes de especialidad en el marco de la comunicación”, en M. Casas & C. Varo (eds.), VII Jornadas de Lingüística, Cádiz, Universidad,  2003: p. 124), “[l]a terminología se concibe, pues, como un campo interdisciplinar” y que “las unidades terminológicas se definirán, de acuerdo con el carácter multidimensional de la disciplina, como unidades lingüísticas, cognitivas y comunicativas”, es fácil deducir que el instrumento lexicográfico que pueda satisfacer tales condiciones ha de estar concebido desde unas premisas teórico-prácticas diferentes a las que son habituales en la elaboración de los diccionarios comunes. Ello implica una toma de conciencia de las dificultades que tiene el estudio del léxico especializado, y también de las posibilidades reales y limitaciones evidentes ofrecidas por los instrumentos léxicográficos que pretenden dar un cobijo apropiado a los términos científico-técnicos.


Un buen ejemplo de todas estas circunstancias nos lo ofrece DECOTGREL, donde la combinación de métodos de un diccionario convencional con técnicas de elaboración de concordancias permite tener en cuenta los tres niveles de análisis antes citados (lingüístico, cognitivo y comunicativo) en el proceso de análisis y clasificación de cada término seleccionado. DECOTGREL, en tanto que diccionario concordado, es un buen ejemplo de las posibilidades y retos que tiene ante sí la lexicografía y la terminología del siglo XXI.

 

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